MANEJO DE LA IRRIGACIÓN


Fernando Braz Tangerino Hernandez
UNESP - Ilha Solteira

1. INTRODUCCIÓN

Una irrigación no puede y no debe ser entendida, única y exclusivamente, como un procedimiento artificial para atender a las condiciones de humedad del suelo visando a la mejoría de la producción agrícola, tanto en cantidad como en calidad u oportunidad.
En realidad, se constituí de un conjunto de operaciones (componiendo en sí un sistema) necesario a la atención de las necesidades del agua para las plantas, bien como eliminar sus excesos, que transceden a la relación suelo-agua-planta, pura y sencillamente. Se agrega, ahí, el clima, el hombre, además de otros campos del conocimiento de la humanidad con tan grande abarcamiento, que hoy se tiene intitulado conocimiento básico de las ciencias ambientales.
La ciencia y el arte de la irrigación, como definida desde sus primordios son amplios e interdisciplinarios, pasando por el campo de las ciencias agrarias, exactas (ingeniería hidráulica, civil, eléctrica, etc.), sociales (economía, sociología, política, etc.). Ninguna de ellas es más importante que a otra, pues cuando de la decisión final cuanto al uso del agua, todos esos factores conjuntamente tienen que ser llevados en cuenta.
Sistemas deben ser entendidos como un conjunto de elementos que se integran y que actúan agrupadamente para el objetivo general del todo. Quien se dedica a la irrigación, quiera o no, debe tener un conocimiento ecléctico, entender de todo el proceso de producción hasta la comercialización, estar, por lo tanto, habituado a trabajar con equipos multidisciplinares. No puede ser un especialista en generalidades, no pudiendo, sin embargo, prescindir de una sólida formación generalista en esas áreas.
Es consenso que el irrigante está de posesión de la más moderna tecnología de producción agrícola disponible, pues juntamente con un programa de fertilización equilibrado, él reúne todas las condiciones para que su material genético en campo, exprese todo su potencial productivo, lo que ciertamente no sería obtenido sin esos insumos mencionados arriba. Todavía, actualmente estos dos insumos, agua y nutrientes, pasan a andar juntos, siendo posible disponerlos al suelo a la vez, a través de la fertirrigación con innúmeras ventajas.
Así, la elección de variedades adaptadas a una región, bien como espaciamientos de plantío adecuados, fertilización que satisfaga las condiciones de altas productividades, control fitosanitario, combate a la erosión, aplicación correcta del agua de irrigación y por último la cosecha y la comercialización, deben formar parte de un solo sistema de producción y no sean consideradas actividades aisladas. Todas las técnicas envueltas en estos procesos deben ser dominados por el irrigante.
Gran fuente de preocupación de los irrigantes son las dudas de cuando y cuanto irrigar. Saber el momento cierto de iniciar las irrigaciones y cuanto del agua debemos aplicar es el objetivo del manejo racional de la irrigación. Los días actuales tiene se verificado no solamente una elevación de los costes de la energía, pero también la escasez del recurso agua, obligando el irrigante a asumir posturas diferenciadas a cerca de este asunto. Por lo tanto, el manejo racional de la irrigación pasa necesariamente por los aspectos económicos envueltos en el proceso.
En ese sentido, aparece otro componente ni siempre diagnosticado por el irrigante: tanto el exceso cuanto la falta del agua puede tener reflejos expresivos en la productividad de una cultura. Por ejemplo, sabemos que el frijol no es muy tolerante al exceso del agua, mientras por otro lado, el pie de ananás soporta períodos mayores de déficits hídricos.
Así, antes de ponerse en marcha un programa de manejo de la irrigación, se vuelve fundamental el conocimiento de la fisiología de la planta que pretendemos irrigar. Conocer la fisiología de una cultura es saber cuáles los períodos críticos de consumo del agua y sus reflejos en la productividad.

2. ASPECTOS GENERALES DE LOS SISTEMAS DE IRRIGACIÓN

Una irrigación puede ser hecha por distintos métodos y sistemas, cada uno con características propias. Los principales métodos de irrigación son los por superficie, aspersión e irrigación localizada.
En la irrigación por superficie, los sistemas de inundación y surcos son más comunes. Estos sistemas tienen limitaciones en relación a los terrenos muy accidentados y también arenosos, donde la tasa de infiltración es alta. Son los sistemas que más consumen agua.
El método de irrigación por aspersión es compuesto por los sistemas de aspersión convencional (pudiendo ser tanto sobre, como sub-office), por los autopropelidos y por los pivotes centrales, sobre todo. Estos sistemas normalmente gastan menos agua que el método anterior, pero necesitan de inversiones en la adquisición de equipamientos y tienen un coste de operación tenido como alto, una vez que trabajan a las altas presiones, necesitando de motores mayores.
Los principales sistemas que componen el método de irrigación localizada son la microaspersión, el goteo y recientemente las cintas gotejadoras. Son los sistemas que consumen menos energía y agua, pues se caracterizan por la baja presión de servicio y también por mojar sólo una parte de la superficie del suelo. Su uso está siendo bastante incrementado en el pasar dos años, sin embargo requiere inversiones iniciales mayores. La práctica de la fertirrigación en este sistema es casi que obligatoria, llevando a una mayor economía y eficiencia de los fertilizantes.

3. CONTROL Y MANEJO DE LA IRRIGACIÓN

En el manejo de la irrigación surge la palabra frecuencia de irrigación o turno de riego, que nada más es que el número de días transcurridos entre una irrigación y otra. La frecuencia de irrigación puede ser fija o variable, dependiendo de la postura asumida por el irrigante. La frecuencia de irrigación fija trae consigo la ventaja de la posibilidad de la programación de las actividades enchufadas a la irrigación de las culturas, una vez que se sabe por anticipación cuando irrigar, quedando sólo la definición de cuanto irrigar.
Por otro lado, con una frecuencia de irrigación variable, no se sabe exactamente cuando se practicará la irrigación, pero es posible tener en manos una aproximación bastante buena de cuanto del agua aplicar.
Así, pasamos entonces a estudiar cuáles los factores envueltos en el proceso de control de la irrigación, y cuáles los mecanismos utilizados para tal fin. Pero antes de abrirse demanda de irrigación es necesario un conocimiento de la cultura que será irrigada. Así, las fases de la cultura o ciclo fenológico, las exigencias del agua y sus períodos críticos deben ser conocidos.
Existen tres procesos básicos de controlarse la irrigación: procesos basados en las condiciones atmosféricas, en las condiciones del agua del suelo y en las condiciones del agua en las plantas. Puede ser hecha también la conjugación del control de la irrigación vía atmósfera y vía suelo.
Antes de conocerse o definir cuál tipo de control a ser adoptado, el irrigante debe tener en mente, que cuanto mayor sea la profundidad efectiva del sistema radicular, mejor será para la cultura. El aumento del sistema radicular de la planta es proporcional a la humedad del suelo, donde este aumento está directamente relacionado con la productividad. Así, prácticas culturales deben ser realizadas de modo que garanticen ese objetivo.

3.1. Proceso basado en las condiciones del suelo

El control de la irrigación vía suelo pasa necesariamente por el conocimiento de sus características. Así densidad aparente, granulometría, declive, velocidad de infiltración básica (VIB), capacidad del agua disponible (CAD), humedad de saturación, capacidad del campo, punto de marchita permanente y curva característica del suelo son propiedades que deben formar parte del conocimiento del irrigante.
Debemos considerar y hacer una analogía del suelo con un depósito de agua y así consumir una cantidad del agua de tal modo que no cause problemas para el auxilio futuro del agua a las plantas.
De manera simple podemos llamar la CAD de "tamaño del depósito" y del Agua Disponible (AD) la cantidad del agua a ser consumida por las plantas y que deberá ser repuesta por las irrigaciones. La CAD es calculada por la diferencia entre la humedad en la capacidad de campo (q CC) menos la humedad en el punto de marchita permanente (q PMP), multiplicada por la profundidad efectiva del sistema radicular (PESR).


CAD = (qCC - qPMP) x PESR

 

Así, si un determinado suelo posee una humedad en la capacidad de campo (CC) de 0,260 cm3.cm-3 y una humedad en el punto de marchita permanente (PMP) de 0,083 cm3.cm-3 y la profundidad efectiva del sistema radicular es de 300 milímetros (30 cm), tenemos una CAD de 53,1 mm. Es decir, nuestro "depósito" deberá tener una capacidad de 53,1 mm. Se consideramos una agua disponible (AD) de 50%, nuestra mayor irrigación será de 26,6 mm. Arriba de este valor estaríamos substituyendo el aire del suelo por agua, pudiendo traer problemas para la cultura por el exceso del agua.
La saturación es el punto en que todos los poros del suelo son rellenados por el agua, no restando oxígeno para ser utilizado por las plantas, causando problemas. Ya el PMP es el límite de absorción del agua por las plantas. Así, si la humedad del suelo llegar a ese punto, las plantas no tendrán condiciones de recuperarse.
La CAD es una característica del suelo, por lo tanto varía de suelo para suelo, dependiendo de la suya granulometría, compactación y tenor de materia orgánica. El turno de riego máximo a ser adoptado por un agricultor será dado por la división de la CAD por la máxima evapotranspiración, que sería el mayor consumo del agua por las culturas.
La curva característica del suelo (CAD) es un gráfico que relaciona el potencial del agua del suelo con la humedad a la base del volumen del mismo. Como la mayor variación de la humedad del suelo se da en la franja inferior a los 1000 centímetros de columna del agua, o 1 atm, y la curva característica comprende desde la saturación (0 atm o centímetros de columna del agua) hasta 15 atm (15.000 centímetros de columna del agua), es común la representación del potencial matricial en logaritmo del módulo del potencial matricial, una vez que él es negativo. El logaritmo del módulo del potencial matricial es normalmente representado por pf. La Figura 1 ilustra la curva característica de uno podzólico rojo amarillo.
En base en la lectura de los potenciales matriciais del agua del suelo, a través de tensiómetros, y la curva característica del suelo se puede determinar cuál el agotamiento máximo del agua del suelo. Este punto pasa a ser llamado de tensión crítica de manejo, siendo que al alcanzar este nivel debe ser iniciada la irrigación.
A la rigor, el potencial matricial tiene su valor negativo, por lo tanto, cuanto menor su valor, menor también será la humedad del suelo. Pero en la práctica, utilizamos su valor en módulo, para simplificar su utilización.
Cuando no se dispone de la curva característica del suelo, debe ser adoptado un potencial matricial crítico basado en investigaciones o informaciones de literatura. Para la cultura de la uva, el uso de un potencial matricial (o tensión) de manejo de -500 cca (centímetros de columna del agua) puede ser considerado crítico, aunque este valor está extremadamente relacionado con la capacidad del agua disponible de los suelos. Al practicarse una irrigación se debe dar una cantidad del agua tal que el suelo quede con la humedad en la capacidad de campo. Esta puede ser adoptada como la humedad correspondiente a los 100 centímetros de columna del agua. Para la transformación del potencial matricial en porcentaje de la CAD, es necesaria la conversión de este para humedad actual.


FIGURA 1 - Representación esquemática de una curva característica del agua en el suelo.


3.2. Proceso basado en las condiciones atmosféricas

El conocimiento de los factores climáticos es de fundamental importancia para el manejo racional de la irrigación. Estos factores permiten con una aproximación bastante buena estimar la evapotranspiración, que es el consumo del agua de un determinado local, a través de la evaporación del agua del suelo y por la transpiración de las plantas, ocurrida durante el proceso de fotosíntesis.
Llamamos de evapotranspiración de referencia (ETO), la evapotranspiración estimada a través de las diferentes fórmulas empíricas obtenidas por diferentes autores. Esas fórmulas se basan en dados meteorológicos y se presentan en grandes variaciones, necesitando desde pocos dados, hasta modelos más complejos, que exigen un gran número de elementos climáticos.
Una manera bastante práctica y barata de estimarse la ETO, es a través del Estanque Clase A. Se trata de uno evaporímetro (estanque) circular, con 1,21 metros de diámetro, por 0,254 metros de altura y construido en chapa galvanizada número 22. Es asentado en el suelo sobre una tarima de cabrios de 0,10 x 0,05 x 1,24 metros, nivelado sobre el terreno. El Estanque Clase A es lleno del agua limpia hasta 5 cm del arcén superior y se permite un nivel mínimo del agua de 7,5 cm, a partir del arcén, es decir, a cada 25 mm (2,5 cm) de evaporación debemos restaurar el volumen del tanque. Su operación es bastante simple y la variación del nivel del agua es medida con el auxilio de una punta de medida, tipo gancho, asentada arriba del pozo tranquilizador, también debidamente nivelado, siendo la precisión de la medida de cerca de 0,02 mm. La lectura del nivel del agua es realizada a diario y la diferencia entre lecturas caracteriza la evaporación en el periodo.
Con las lecturas diarias todavía no tenemos la evapotranspiración, por lo tanto se vuelve necesaria la conversión de la evaporación del Estanque Clase A, para evapotranspiración de referencia (ETO). ETO es definida como la pérdida del agua sufrida por una superficie cubierta de vegetación zancadilla, en fase de desarrollo activo, cubriendo totalmente el terreno, en el cual la humedad no limita el desarrollo óptimo de la planta. Estas condiciones observadas determinan que solamente los parámetros externos a la superficie (parámetros climáticos) sean los responsables por el proceso de evapotranspiración. Así, ETO puede ser calculada por la expresión:

 

ETo = ECA x Kp
Kp = f (viento, humedad relativa, bordadura)

 



donde, Kp = coeficiente del Estanque.

El coeficiente del Estanque Clase A (Kp) depende de la velocidad del viento, de la humedad relativa y del tamaño de la bordadura formada por hierbas “batatais” plantada alrededor del Estanque Clase A. Para la nuestra región, la mayor parte del año se presenta con uno Kp del orden de 0,75.
Sin embargo, lo que realmente se desea es la evapotranspiración de la cultura, es decir, debemos reponer el agua que fue consumida por la cultura de interés económico y este consumo varía en función de la práctica del desarrollo de la cultura y de cultura para cultura. Así, la evapotranspiración de la cultura es obtenida multiplicándose la evapotranspiración de referencia por el coeficiente de cultura (Kc)

 

ETc = ETo x Kc
donde Kc = f (especie, estadio)

 

El ciclo de la cultura es dividido en fases fenológicas y cada fase asume valores distintos de Kc. Para la cultura de la uva en la región noroeste del Estado de São Paulo estos valores varían entre 0,3 y 0,7. Así, estas fases son llamadas de periodo de crecimiento (o periodo vegetativo) cultura, floración, formación de la cosecha (aumento del tamaño de los frutos) y maduración. Los valores de Kc deben ser multiplicados por ETO para la obtención de la evapotranspiración cultural (ETC).



3. 3. Proceso conjugado de control de la irrigación

En el control de la irrigación por el proceso conjugado, toda la irrigación es hecha con base en la evapotranspiración y es vigilada por los tensiómetros instalados en el suelo. Caso se verifique que para una dada condición, el suelo alcanzó la CAD crítica, se procesa la irrigación.

4. EVALUACIÓN DE LOS SISTEMAS DE IRRIGACIÓN

La práctica de la irrigación debe ser entendida no solamente como un seguro contra secas o periodos de lluvia en el verano, pero como una técnica que puede dar condiciones para que el material genético en campo exprese todo su potencial productivo. Además, si bien utilizada, la irrigación es un instrumento muy eficaz en el aumento de la rentabilidad de los emprendimientos, permitiendo la racionalización de los insumos, por ejemplo, a través de la fertirrigación.
Sin embargo, para que el proceso sea eficiente, es imperativo que el sistema de irrigación tenga un alta uniformidad de aplicación del agua, conseguido a través de buenos proyectos, que son hechos a partir de materiales idóneos y cálculos hidráulicos precisos.
Una vez instalado un proyecto de irrigación, es interesante verificar si las condiciones previstas inicialmente se confirman en el campo. Para tanto, es necesario hacer una evaluación del campo, donde se levantan las condiciones de presión, caudal y láminas aplicadas. En relación a las láminas de irrigación aplicadas, el CUC, o Coeficiente de Uniformidad de Christiansen, es el índice más utilizado para verificarse como está la distribución del agua en el área irrigada.

5. CONSIDERACIONES FINALES


La productividad máxima de una especie es dependiente del potencial genético del material, de la disponibilidad del agua y nutrientes y de la población de plantas. La combinación racional de esos elementos llevará ciertamente al productor a una excelente cosecha.
Así, el irrigante tiene en la irrigación y fertilización, dos elementos para el aumento inmediato de sus productividades, nunca menospreciando la necesidad de la elección de semillas y esquejes de calidad, factor inicial y esencial para la obtención de altas productividades.
Todo el proceso envuelto en la agricultura irrigada empieza por la elección del sistema de irrigación. De tal manera, la elección del sistema debe poseer criterios, observando la seriedad de la empresa proyectista, el proyecto propiamente dicho, su capacidad técnica y también su capacidad en prestar asistencia técnica, pues es deseable que el sistema de irrigación adquirido acompañe el agricultor por un largo tiempo.


6. LITERATURA CONSULTADA
ABID. ASSOCIAÇÃO BRASILEIRA DE IRRIGAÇÃO E DRENAGEM. Uma ABID para os novos tempos - Mais dinâmica e mais atuante. Boletim Informativo, Ano XVIII, número 158, junho-novembro, 4p. 1993.
COSTA, E.F., VIEIRA, R.F., VIANA, P.A. Quimigação: aplicação de produtos químicos e biológicos via irrigação. EMBRAPA - CNPMS, Brasília, 315p. 1994.
DOORENBOS, J., KASSAM, A.H. Efeito da água no rendimento das culturas. FAO/UFPb, Campina Grande, 1994. 306p. (Estudos FAO: Irrigação e Drenagem, 33).
DOURADO NETO, D., BOTREL, T.A., LIBARDI, P.L. Curva de retenção de água no solo: algoritmo em QuickBasic para estimativa dos parâmetros empíricos do modelo de GENUCHTEN. ESALQ-USP, Piracicaba, 34p. 1990.
GENUCHTEN, M. Th. Van. A closed-form equation for predicting the hydraulic conductivity of unsaturated soils. Soil Sci. Soc. Am. J., v.41, p. 892-8, 1980.
HERNANDEZ, F.B.T. Potencialidades da fertirrigação. In: Simpósio Brasileiro sobre Fertilizantes Fluidos, ESALQ-USP, Piracicaba, 1993. p. 199-210.
KELLER, J., BLIESNER R.D. Sprinkle and trickle irrigation. Van Nostrand Reinhold, New York, 1990. 651p.
LEMOS FILHO, M.A.F. HIDRISA: Contribuição à elaboração de balanços hídricos - O caso da região de Ilha Solteira. Ilha Solteira, FEIS-UNESP, 1994, 59p. (Trabalho de Graduação)
REICHARDT, K. Processos de transferência no sistema solo - água - atmosfera. Fundação Cargill, Campinas, 1985. 466p.
REICHARDT, K. Controle da irrigação do milho. Fundação Cargill, Campinas, 1993. 20p.
TOSSO, J.T., TORRES, J.J. Relaciones hídricas de la vid, bajo diferentes niveles de riego, usando goteo, aspersión y surcos. I - Evapotranspiração y eficiencia en el uso del agua. Agricultura Técnica, v.46, n.2, p.193-98, 1986.

 

 


 

Lectura: lectura diaria en el Tanque Clase A ECA: Evaporación del Tanque Clase A (mm/día).
Kp: Coeficiente del Tanque Clase A
ETO: Evaporación de Referencia (mm/día) = ECA * Kp Kc: Coeficiente de cultura
ETC: Evapotranspiración de la cultural (mm/día) TI: Tiempo de Irrigación (horas)
NI Acum: ETC Acumulada entre una irrigación y otra.

 



ETo = ECA * Kp ETc = ECA * Kp * Kc

TI (horas) = NIAcum / Precipitación del aspersor

CONTROL DE LA IRRIGACIÓN LOCALIZADA

 



Lectura = lectura diaria en el Tanque Clase A
ECA: Evaporación del Tanque Clase A (mm/día).
Kp = _____; Kc = _____ ; Kr = FCS = ____ Acum = Acumulada
K = (Kp * Kc * Kr * A) / (Np * Ef) = A La = Área (metros cuadrados)
Np = Número de plantas por área Ef = Eficiencia del sistema
V = Volumen por planta por día TI: Tiempo de Irrigación (horas)

Obs.: Atención para cuando utilizarse número diferente de emisores para cada planta.